... por la muerte de mi Palm de la cual soy asesino sin premeditación. Se encontraba en suelo, al lado de un vaso con agua. Moví la silla, ésta empujo el vaso, y el resto es historia. Sólo comencé a oír un zumbido que se acrecentaba con el tiempo. Para cuando me di cuenta, ya era demasiado tarde; se quejaba con más intensidad, pero ya no respondía a mi llamado. Intenté RCP apretando todos sus botones con fuerza y dándole respiración de boca a rendija de entrada de la memoria externa... tres... cuatro veces... el zumbido continuaba. En mi desesperación la comencé a zangolotear. El zumbido se hizo más fuerte y más penetrante. Finalmente descansó en paz. La envolví en una bolsa, y en una lenta y lúgubre procesión me dirigí al depósito de basura de la calle donde la aventé. Se ha ido una parte importante de mi vida; por ahora, visto de negro.
P.D. Mientras iba en mi procesión lúgubre camino al dumpster la vecina, una niña coreana de como 3 años de edad, en su bicicleta, se me quedó viendo fijamente de arriba a abajo. "¿Tan mala cara tengo yo?", pensé, "¿Tanto se me nota mi desazón, mi tristeza por el fallecimiento de la palm?". Sin darle mayor importancia continúe. De regreso a la casa, me senté a tomar un poco de mate, y entonces lo noté... tenía el cierre del pantalón abajo.
27 octubre 2006
23 octubre 2006
No comments
Perdonen aquellos lectores de mentes sacras y pulcras. Pero cuando vi este anuncio en el freeway, no lo podía creer. No podía parar de reír. No sé si sólo soy yo, y es mi mente malpensada que encuentra doble sentido donde no lo hay, pero al menos encuentro tres referencias sexuales en esta frase. No sé si los maestros en marketing que trabajan para Snickers son demasiado ingenuos o a mí me traicionó el subsconsciente en un lapus tipo Freud.
20 octubre 2006
11 octubre 2006
Dust in the wind
I close my eyes, only for a moment, and the moment's gone
All my dreams, pass before my eyes, a curiosity
Dust in the wind, all they are is dust in the wind
Same old song, just a drop of water in an endless sea
All we do, crumbles to the ground, though we refuse to see...
All my dreams, pass before my eyes, a curiosity
Dust in the wind, all they are is dust in the wind
Same old song, just a drop of water in an endless sea
All we do, crumbles to the ground, though we refuse to see...
05 octubre 2006
03 octubre 2006
Idiosincrasia mexicana
No sé porqué sólo a mí se me ocurre traerme un coche extranjero a los Estados Unidos, de los que no existen acá. Tenía que ir a México a renovar los papeles y sacar las nuevas placas con "chip" localizador incluido. Llegué al lugar en cuestión a las 9.30 a.m. Me tocó el turno ("ficha") número 41. Para las 10.30 ya habían atendido a la mitad de los tramitantes, y me encontraba sentado en la sala de espera, esperando, valga la rebuznancia, mi turno. Había cuatro ventanillas antendiendo a los números 20, 21, 22 y 23. En eso entra un señor, el número 5, cuyo turno ya había pasado, hacía ya una hora. Un joven, el número 31, se dio cuenta que el número 5 le estaba pidiendo al "poli" que lo dejara pasar, que él tenía la ficha número 5, y por ende, nos antecedía en prioridad a todos los demás. El joven número 31, empezó a armar el "borlote".
-Ya vieron -díjonos en voz de buen piadoso mártir- eso no se vale, segurito que se fue a desayunar mientras nosotros estamos aquí sufriendo esperando nuestro turno, cómo si no tuvieramos nada que hacer- y se le unieron las voces en estéreo de todos los números alrededor de él:
-Sí, hay que defender nuestros derechos- dijo uno.
-Sí, si no también yo me hubiera ido a desayunar- dijo el otro.
No obstante, el poli, sin saber de las murmuraciones del pueblo presente en el recinto, lo deja pasar, y éste se dirige ventanilla número 3,donde lo esperaba una empleada. De pronto, se pone en pie el antes mencionado joven número 31 alborotador.
-¡No se vale! ¡A la cola! ¡Señorita, eso es injusto!
Y se le unen todas las voces de todos los números alrededor mío (claro está que nadie se puso de pie, todos muy cómodos desde sus sillas apoyaban verbalmente al líder alborotador). Se pone entonces de pie la señorita de la ventanilla número 3.
-Shhh, shhh, señores... señores....-(olvidóse de las señoras y señoritas presentes también alborotadoras)- tranquilos, señores. Está bien, pero les advierto, que si a uno de ustedes les falta un papel, UN SOLO papel, se me van a la cola como este señor. ¿Entendido?
- Síííí -dijeron los revolucionarios socialistas al unísono, mientras yo me moría de la risa.
-Bueno señor -le dice la señorita de la ventanilla 3 al señor número 5 -pues le toca irse a la cola.
-'Ta bueno, señorita- respondióle, y se retiró acongojado a la cola.
-Ya vieron -díjonos en voz de buen piadoso mártir- eso no se vale, segurito que se fue a desayunar mientras nosotros estamos aquí sufriendo esperando nuestro turno, cómo si no tuvieramos nada que hacer- y se le unieron las voces en estéreo de todos los números alrededor de él:
-Sí, hay que defender nuestros derechos- dijo uno.
-Sí, si no también yo me hubiera ido a desayunar- dijo el otro.
No obstante, el poli, sin saber de las murmuraciones del pueblo presente en el recinto, lo deja pasar, y éste se dirige ventanilla número 3,donde lo esperaba una empleada. De pronto, se pone en pie el antes mencionado joven número 31 alborotador.
-¡No se vale! ¡A la cola! ¡Señorita, eso es injusto!
Y se le unen todas las voces de todos los números alrededor mío (claro está que nadie se puso de pie, todos muy cómodos desde sus sillas apoyaban verbalmente al líder alborotador). Se pone entonces de pie la señorita de la ventanilla número 3.
-Shhh, shhh, señores... señores....-(olvidóse de las señoras y señoritas presentes también alborotadoras)- tranquilos, señores. Está bien, pero les advierto, que si a uno de ustedes les falta un papel, UN SOLO papel, se me van a la cola como este señor. ¿Entendido?
- Síííí -dijeron los revolucionarios socialistas al unísono, mientras yo me moría de la risa.
-Bueno señor -le dice la señorita de la ventanilla 3 al señor número 5 -pues le toca irse a la cola.
-'Ta bueno, señorita- respondióle, y se retiró acongojado a la cola.
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