30 mayo 2007
Mal agüero
Recuerdo que el año comenzó con presagios atmosféricos y climáticos fatalísticos que auguraban el verano más cálido desde que se tienen registros de temperatura. Temí por mí mismo y la debilidad de mis superpoderes. Si de por sí, durante tres o cuatro semanas de cada verano la temperatura estival diurna promedio supera los cuarenta grados Celsius, estas noticias eran un mal agüero que ase aunaba al barrunte apocalíptico del calentamiento global. Y ¿qué pasa? Que estamos casi en junio, y este es el verano MÁS TEMPLADO del que yo tengo memoria, con lluvias casi todos los días, y temperaturas que no superan los 25 grados. No me quejo: odio el calor. Pero que conste que los políticos son tan malos agoreros como los que predicen el tiempo.
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