29 septiembre 2006

For you a thousand times over

The immeasurable extent of sacrifice, loyalty, friendship and love.

27 septiembre 2006

La familia sigue creciendo

La familia sigue creciendo, y no porque tenga un sobrino nuevo ni hijos desperdigados por ahí que me rehúse a reconocer legítimamente. Resulta que fui al barrio latino, a la famosísima carnicería "La Michoacana" y al súpermercado "Fiesta" (que para los que vivan en México, es como un súper del ISSSTE o la Conasupo), y resulta que el que me atendió me dijo: ¿Qué le doy primo? "Oops", díjeme, "un primo perdido en los Estados Unidos que me ha reconocido. ¿Será de parte de mi madre? Hmm... no no tiene cara de mafioso italiano. ¿De mi padre? Hmmm, no tampoco..." y así pasé por todas las facetas de mi identidad plurigastronómica, pero no le encontraba el parecido. Yo, alto, apuesto, galán, simpático (bueno, eliminemos el "alto", pero todo lo demás sí lo dejamos) y además superhéroe... y luego él... hmm... no la verad es que no nos parecemos. Pero no importaba, total, quizá por fin habíamos encontrado a la oveja negra, al niño perdido de algún tío descuidado. Pero después, terminó de tomar mi orden, y le dice al siguiente cliente, ¿Qué le doy primo?. "Hmm", díjeme, "¡ya son dos los primos perdidos! ¡Qué tíos tan descuidados y desconsiderados que tengo!" Y luego el siguiente cliente, ¿Qué le doy primo?. "Hmm", díjeme, "muy prolíficos mis tíos, hasta parecen conejos". Siguiente cliente ¿Qué le doy primo?. Ahh no, serán prolíficos, pero esto es un abuso.

* Moraleja de la historia: hay que agregar una acepción más a la palabra "primo" en el diccionario de la RAE: primo: (del latín primus) interjección utilizada por la comunidad hispana de los Estados Unidos para saludar a alguien; algo así como el ché o pibe argentino, el güey o joven mexicano, o el tío español.

19 septiembre 2006

And we

And we: spectators, always, everywhere,
turned toward the world of objects, never outwards.
It fills us. We arrange it. It breaks down.
We rearrange it, then break down ourselves.

15 septiembre 2006

La esperanza nunca muere

Pero hay ciertas esperanzas que es necesario matarlas, que no valen la pena; pero cómo son necias y se aferran a la vida por más que uno las agarre a escopetazos, y quiera ahoracarlas, aplastarlas, destrozarlas, asesinarlas, y volverlas a matar.