No sé si Rigel inventó esa canción o ya existía (hice una búsqueda en el quasi-todo-poderoso oráculo de Google, y no encontré nada). Lo que pasa es que en mi cumpleaños me puso en modo filosófico-melancólico, y ayer me puse a recordar eventos de mi vida desde la niñez. Pasé por las clases de natación, la escuela de soccer del Puebla, salir con nuestros rifles y escopetas a cazar (lajartijas y otros anfibios descerebrados, porque teníamos mucha consciencia animalaria como para matar a un inocente pajarillo), ir a las ruinas de la Hacienda a tumbar los muros buscando, de acuerdo a la leyenda, el famosísimo tesoro escondido (y el Orly se acordará que nuestro tesoro fue una herradura de caballo del siglo XIX y un clavo tamaño caguama). Cómo olvidar los ensayos de las pastorelas de la "escuelita", o los campamentos de aborrecentes en Tuxtepec, sabernos de memoria todas las canciones de "Alas de Águila", (¡y la famosísima: "Hoy quiero volar tal como el viento"!), y hacer de la canción de "Amigos, siempre se aman..." de Petra, el himno de la bola..
Y después, jugar hasta hartarnos de "Personajes" o "Presidente", y cerciorarnos de que Pedro no hiciera trampa mientras jugábamos Nerds (que de todas formas se salía con la suya). Luego, entrar a la universidad, salir de misiones a Betel, y recorrer el mundo con mi hermana. Cómo olvidarnos del dúo de güerillos y galanes que éramos tocando trova los jueves por las noches en la "Bonne Table" (ahh que internacionales que juimos), escaparnos al DF y a Toluca un fin, o a San Miguel de Allende, vivir en Canadá (¡viva el arroz chino!), graduarse con honores, ir a CFNI y descubrir el Mongolian Grill (del cual nos hicimos clientes distinguidos), regresar a Dallas a estudiar el #$€@ posgrado y la tuya aleluya, ver nacer a mi "ahijado" francés, y convertirnos en todos unos chefs de la cocina mexicano-argentina.
A todos ustedes que han sido y son parte de mi vida, a todos los cuates pasados y presentes, cercanos y lejanos (y por favor, siéntanse todos aludidos) les doy gracias por acompañarme en algún momento de mi vida, mientras hago camino al andar.
P.D. Aunque ya pasó casi una semana de mi cumple, no se olviden de pasar a la mesa de regalos de Liverpool o el Palacio de Hierro; todavía no es demasiado tarde.
10 octubre 2005
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3 comentarios:
Sí, qué memorias... Te acuerdas cuando jugábamos a los Playmobiles (la granja) y poníamos rice krispis en la alfombra para imitar el sembradío, o cuando el Jesse agarró mi cojín para escribir y se lanzó por la escalera, cuando cantábamos "a fuerzas" villancicos cada navidad enfrente de los parientes, de cuando le hacías de vendedor de brownies, nadie te supera con las chalupas, eh!... jajaja!! Mejor aquí le paro, son demasiados recuerdos (que aunque tengo mala memoria, sí me acuerdo de uno que otro). Feliz cumple bro! Soy privilegiada-- soy la única de esta comunidad interética que te conoce de toda la vida ;D
Ah que barbaridad tantas cosas que han pasado no? y tantos anios (sorry pero no tengo enie en el teclado) y los que nos faltan Pepito... solo te recuerdo una cosa mas... una foto que nos tomasmos en un campamento a Tuxtepec y en la que por efecto extranio parecia que traias falda en vez del short ja ja ja
no recuerdo esa extraña foto... lo que sí recuerdo es que no han pasado a la mesa de regalos de Liverpool, el Palacio de Hierro, ni de BMW, y ya pasó una semana de mi cumple, y yo sigo como el perro de las dos tortas... y a todo esto ¿qué demonios tiene que ver un perro, las dos tortas y que no me regalen nada?
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