27 septiembre 2005

De profetas, se mueren de hambre

Ante el inminente huracán, y para aquellos que estaban súper preocupados por mi bienestar económico y físico (bueno, sólo de día, recuerden que de noche soy invencible porque soy superhéroe), tengo que decirles que aunque vaticinaban lluvias torrenciales y precios de la gasolina por las nubes, aquí en esta ciudad no cayó NI UNA gota de agua, y los precios de la gasolina no subieron NI UN centavo. Y yo que tuve que pasar por semejantes aventuras para conseguir gasolina no infinitum el viernes. Vaya profetas de pacotilla.

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