27 septiembre 2005

Hay escacez de artistas

Mi mente es una productora de sueños extraños marca ACME. Sueño casi todas las noches, historias de acción o cosas súper extrañas. Ayer, no sé si fue por el efecto psicológico que me causó ver una película japonesa extremadamente surrealista, o porque comí demasiada pasta, pero tuve un sueño muy raro. Estábamos mi madre, mi hermana y yo dándole un tour de la ciudad a mi estimado roommate, que andaba de visita por la ciudad de México. Caminábamos por la calle peatonal rumbo a la Plaza de Armas (a.k.a. Zócalo), y nos topamos con una presentación del arte callejero. Eran 4 palomas, tamaño caguama (de metro y medio de altura), ¡bailando al unísono y con música punchis-punchis! Al final del bailongo, sueltan a 100 palomas tamaño natural en libertad. Los congregados irrumpieron en un aplauso ante la extraordinaria presentación de las palomas caguama bailadoras, que habían sido entrenadas por una señora que se parecía mucho a mi ex-profesora de piano de la universidad, la cual les daba gracias a todos. Busqué un billete o una moneda para contribuir con lo "que sea su voluntá" que les deja uno a los artistas callejeros, y en eso pap-pap-pap-pap sonó el despertador.

Mientras me duchaba comencé a ponderar filosóficamente acerca del arte callejero. Ya sea un escupefuego en los semáforos de la Ciudad de México, los que pintan atardeceres con pintura de aerosol en el zócalo de Puebla, el violinista virtuoso en la estación de metro de Londres, el mimo en el centro de Madrid, las estatuas-humanas de la Rambla de Barcelona, o el que te hace tu caricatura en San Francisco, uno encuentra a estos simpáticos personajes mostrando al mundo de sus talentos por doquier. Por doquier, menos en la ciudad de Dallas. Aquí no existen. No sé si es porque hace demasiado calor y les agobia actuar bajo la luz del sol, o si hay leyes que prohiben la creatividad artístico-callejera.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Calmate! sigue soñando esas cosas tan fumadas amigo

Anónimo dijo...

Ignorando el idiota comentario del "anonymous", quiero decir que, a parte de recordar increíbles vivencias internacionales (porque creo que he estado contigo en la mayoría de tus ejemplos, reales y ahora en hasta en tu sueño), tu escrito me hizo refleccionar en lo solitaria que me parece la ciudad de Dallas. Me pregunto si eso tiene que ver con todo... tal vez su arte callejero es el que se muestra en la pared ésa de uno de los edificios del centro, creo que está pintada una escena acuática, inmensa. No; tragafuegos sólo en países donde el sufrimiento es -literalmente- el pan de cada día...