
Después de una noche de descanso y un rico desayuno en casa de los amigos que me hospedaron, nos dirigimos hacia el centro de Guanajuato. Guanajuato es una ciudad muy antigua, construida como pueblo minero hace más de 400 años, y aún conserva un estilo medieval-renacentista. Está ubicada, literalmente, sobre las montañas, así que las calles suben, bajan, dan vuelta, se vuelven callejones, aparecen fuentes en un patio al girar a otro callejón. Me recuerda a Toledo, pero a diferencia de éste, Guanajuato está lleno de color: cada casa está pintada de un color vivo distinto. Los ríos de las minas pasaban en túneles por debajo de la ciudad, y hoy en día estos túneles son las "avenidas" de la ciudad, ya que, por su angostura y su diseño, la mayoría de las calles del centro son peatonales. Así pues, para cruzar la ciudad, se usan los túneles, e incluso para estacionarse, y después uno "sube" a la ciudad.

La ciudad fue embellecida durante el gobierno de Porfirio Díaz a finales del siglo XIX, quien también mandara construir el Palacio de Bellas Artes de la ciudad de México, con edificios impresionantes como es el Teatro Juárez y la fachada del Mercado Popular. Como ciudad universitaria, está llena de jóvenes y pubs, y una vez al año es sede del evento "Cervantino" una reunión cultural que reúne a músicos y artistas de todo el mundo, así como jóvenes que buscan el pretexto para andar de fiesta en fiesta.

No había mucho tiempo para andar tomando fotos, tenía que partir para llegar temprano a Puebla, aunque haría otra parada técnica más en el camino...
1 comentario:
primera!! crec que m'agradaria Guanajuato, m'hi has de portar ;)
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