
Viernes de muchas actividades y despedidas para preparar aquél que sería mi último viaje en carretera por la mitad de Norteamérica con el auto que me ha acompañado por los últimos tres años en todas mis venturas y desventuras: mi Pointer. Estaba bastante animado con el hecho de viajar más de 1500 kilómetros por esta mitad del continente, aún si no tuviera a un Alberto Granado que quisiera acompañarme, y aún si los motivos de este viaje eran más banales que los de él y mis reflexiones más superfluas que las de su famoso compañero.
3 comentarios:
molt poètica la teva entrada, com totes, jeje, però... qui és Alberto Granado?
el company d'en Che Guevara... no has vist "diarios de motocicleta"?
No sé cuán profundos (o no) eran los motivos de Ernesto; lo que le cambio la vida no fue lo que salio a buscar, sino lo que encontro.
Esperando los próximos capitulos...
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